jueves, 28 de enero de 2010

Contar cuentos


por Laura Alonso




La narración oral es el arte de contar historias sin más elementos que los juegos de voces, silencios, gestos y ademanes. Es una estrategia que acerca a los niños a la lectura porque constituye un primer paso en la valorización de la palabra escrita. A esto se puede agregar que la narración oral es una práctica cultural milenaria que ofrece a quien escucha, la oportunidad de ejercer con libertad, el derecho a imaginar de manera genuinamente personal.


Para narrar en voz alta se aconseja:


• Planificar su práctica para realizarla de forma frecuente y sistemática, creando el clima propicio para que los chicos la disfruten.


• Seleccionar cuentos, anécdotas, fragmentos, relatos, leyendas, biografías, mitos, sagas, poesía épica, apólogos, parábolas, chistes teniendo en cuenta las características de los alumnos (edades, intereses, necesidades, expectativas) y los propósitos de la narración (informar, disfrutar del mundo imaginario, etcétera) sin descuidar los intereses del narrador ya que se cuenta mejor cuando el texto “toca” su interior.


• Tener en cuenta que muchos cuentos son hermosos para leer pero no para narrar. En ese caso es mejor leerlos en voz alta.


• Tener presente que los cuentos tradicionales y folclóricos al igual que la leyenda y el mito, son los textos más aconsejables para narrar por haber nacido en la propia transmisión oral. Pero, si se elige un cuento de autor, es conveniente comenzar por un cuento breve, de una o dos carillas, que presente una estructura lineal, lenguaje claro y trama sencilla.


• Recordar que toda narración es una recreación del texto elegido por lo que no es necesario memorizarlo palabra por palabra, sino contarlo con las propias palabras sin tergiversarlo y respetando el orden de las secuencias.


• Leer el texto varias veces, armando mentalmente la estructura del cuento con la secuencia de acciones, frases o giros que se respetarán. Conviene tener en cuenta que determinadas frases hay que repetirlas fielmente ya que otorgan ritmo y musicalidad al texto.


• Narrar el cuento varias veces en voz alta, respetando la estructura y los pasajes más significativos para asimilarlo apoyándose en las imágenes mentales que suscitan.


• Volver a contarlo jugando con las pausas, los ritmos y la gestualidad (expresividad facial, ademanes, movimientos de las manos y el cuerpo) para crear climas emocionales (suspenso, humor u otros). Asimismo, se pueden introducir onomatopeyas (imitaciones de sonidos) en algunos pasajes (por ejemplo: imitar el ladrido de un perro, el viento que sopla, etcétera); y las voces de los personajes para que los chicos se identifiquen con ellos y participen de sus peripecias.


• Agregar (si así se prefiere) una fórmula de apertura (“Había una vez…”) y otra de cierre (“… y colorín colorado este cuento se ha acabado”).


• Organizar un ritual para el momento de la narración: sacar los libros de una valija, de una caja intervenida artísticamente o simplemente de la biblioteca pero utilizando algún recurso para provocar la curiosidad de los chicos. También se puede utilizar algún elemento mediador como un títere; cantar alguna canción; recitar alguna rima, retahíla, copla, adivinanza o poema; utilizar instrumentos musicales, cotidiáfonos o música grabada.


• Presentar el título y el autor (es indistinto hacerlo al principio o al final). Si resulta de interés, se puede hacer referencia a otros textos de ese autor o textos de otros autores que tratan el mismo tema, personaje o género.


• Narrar el cuento, evocando sus imágenes y “metiéndose” en la historia para darle vida. Evitar las interrupciones para que los niños pongan en juego su imaginación creativa.


• Habilitar tiempos para las preguntas, comentarios y opiniones al finalizar la narración para favorecer la comprensión del texto. Asimismo, se facilitará la renarración del texto escuchado por parte de los chicos para que asimilen paulatinamente, su secuencia narrativa.


A modo de síntesis, la lectura y la narración oral frecuente de cuentos a los niños, desde temprana edad, además de ser una fuente inagotable de transmisión de conocimientos, valores históricos, culturales y sociales, es también una actividad de vital importancia para su desarrollo cognitivo, lingüístico y psicosocial (S. Ortega de Hocevar, 2009).






Bibliografía para consultar y aprender:


CASTRONOVO, Adela y MARTIGNOLO Alicia: Caminos hacia el libro. Ediciones Colihue. Buenos Aires.1994.

CASTRONOVO, Adela: Nuevas propuestas en promoción de la lectura. Ediciones Colihue. Buenos Aires.2007.

MONTES DE FAISAL, Alicia: El viejo oficio de contar historias. Kapeluz. Buenos Aires. 1999.

PADOVANI, Ana: Contar cuentos. Paidos. Buenos Aires. 2007.

PASTORIZA DE ETCHEBARNE, Dora: El arte de narrar. Editorial Guadalupe. Buenos Aires. 1989.

PELEGRÍN Ana: La aventura de oír. Cincel. Madrid. Buenos Aires. 1984.

PESCETTI, Luis María: Juegos de lectura en voz alta. Ediciones Novedades Educativas. Buenos Aires, 1999.

RODARI, Gianni: Gramática de la Fantasía. Comamex. Mexico, 1973.


SAGUIER, Alejandra: Narración y biblioteca. NAP Nivel Inicial. Volumen 1. Ministerio de Dirección Nacional de Gestión Curricular y Formación Docente. MECyT, 2007.

VENEGAS, Clemencia; MUÑOZ, Margarita; BERNAL Luis: Promoción de la lectura en la biblioteca y en el aula. Aique, Buenos Aires. 2001.

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